viernes, 14 de julio de 2017

78 RPM



Decía Gabriel García Marquez en 100 años de Soledad que el tiempo es circular, como un vinilo eterno, inmenso y oscuro, reiterativo pero indudablemente bello a la vez.

Lamentablemente para los seres humanos nuestro tiempo es el máximo exponente de la codicia humana. El consumismo agota los recursos naturales y los Estados son abiertamente beligerantes con lideres más propios de organizaciones mafiosas que de naciones. En ocasiones pensar en la coyuntura global es abrumador y uno se pregunta si vale la pena seguir adelante, ir al trabajo, pagar las facturas.

El hecho es que realmente la analogía no es en cuanto a las revoluciones por minuto en las que nos ha tocado vivir, la sensación es más bien la de una pista de los antiguos cd,s que debido al deterioro del mismo no dejaba de repetir la parte de una pista una y otra vez, haciendo insoportable lo que antes era armonioso, evitar lo buscado. Solo deseas que termine, pasar a la siguiente puta pista.

Lo positivo de todo esto es que aquello de vivir como si fuera el "último día" o el "sólo se vive una vez"  según van pasando los acontecimientos adquiere un significado literalmente espeluznante. Como un sudor frío que te recorre la espalda.

La respuesta es que no hay respuesta, nadie va sacar una barita mágica y solucionar toda esta sociedad llena de podredumbre. El cambio esta en uno mismo, y ningún político ni líder espiritual te va a dar mejores respuestas que las que te des tu mismo, nadie te puede poner a salvo. Yo digo que ha llegado el momento de que seas quien realmente quieres ser sin ataduras de ninguna clase, sin pegas ni remordimientos.

Cuando los casquetes se fundan y las calles se inunden al menos tendrás la oportunidad de contarle a San Pedro que viviste una vida digna de ser vivida.

Saludos a todos.