Hola a todos mis lectores ( o mejor dicho futuros lectores porque en este momento tengo 0):
Hace poco tuve una conversación con unos de mis mejores amigos ( el tipo y yo nos pasamos horas debatiendo sobre temas irresolubles, imagino que es tan buena forma de pasar el tiempo como cualquier otra) sobra la insatisfacción permanente en la que vivimos.
El coche que tenemos nos va pareciendo cada vez más feo según vamos observando detalles de otros coches que salen al mercado con el paso del tiempo. Digo coche por decir algo (yo personalmente, en este momento no tengo, así que no hay lugar a la comparativa), pasa lo mismo con cualquier otra cosa que nos compremos, puede pasar incluso al poco de tiempo de salir de la tienda (o en este caso concesionario).
Pero ¿y las personas?. Pienso que en este mundo de consumismo en el que vivimos donde nos hemos acostumbrado a deshacernos de aquello que se rompe sin valorar ni un minuto si el objeto en cuestión puede ser o no arreglado nos ha predispuesto de manera inexorable a escudriñar con ojos de crítico de cine resentido todo aquello que lleva en nuestras vidas más de dos años (o tres, o siendo generoso cuatro,). Aquello que no es novedoso pasa a ser monótono, sin permitirnos un espacio intermedio entre lo excitante y lo anodino, entre lo importante y lo insipido.
Parece que me estoy saliendo del tema bastante pero bueno en mi mente son cosas que tienen que ver, he empezado por las cosas más elementales, he seguido con las personas (más importantes en mi escala de valores), y ¿los sueños?.
Recuerdo hace doce años cuando mi sueño era tener el graduado el graduado escolar, ¿sencillo verdad?, desde luego no lo parecía en aquel momento. Hoy en día lo tengo, pero sigo insatisfecho. Continúa en mi interior ese nudo en el estomago. Ese temor que ronda por mi mente cual carcelero atento de que todo permanezca en su sitio. Entonces, ¿no valoro mis progresos?, quizá no en la medida en la que debería, lo que si que es cierto es que es el progreso en sí lo que hace que me valore, conceptos algo distintos.
La maldición del verdadero "dreamer" es que nunca encontrará la paz, por más proyectos que salgan bien (o mal) esa angustia no desaparecerá. Permanecerá junto a ti hasta el fin de tus días y esa es una verdad con la que es difícil convivir. La auto satisfacción es una quimera si te identificas en estas líneas.
Y es que en el momento en que un soñador deja de soñar ha perdido tal condición ( o esta en el infierno de los "dreamers" discutiendo sobre temas irresolubles hasta el fin de los tiempos).
Espero que les gusten estas primeras líneas, un afectuoso saludo a todos.
Pagliacci.